Imagina esto: cada vez que tu equipo crea una tarea, tiene que llenar un nombre, elegir un subproceso obligatorio, buscar el formulario correcto, indicar el servicio, asociar un cliente, elegir la ubicación, y solo al final asignar quién la ejecuta y cuándo. Son muchos pasos para algo que se repite decenas de veces al día.
Esto acaba de cambiar.
El Beneficio
El proceso de creación de tareas sigue teniendo tres pasos, pero ahora arranca por el formulario, que ya trae gran parte de la información preconfigurada, tal como vimos en la Configuración de tareas. Esto significa menos campos que llenar a mano y menos decisiones repetitivas, al punto de que crear una tarea puede tomar apenas 4 clics.
¿Cómo funciona?
Antes. El primer paso pedía nombre y subproceso (obligatorio), además de mostrar campos dinámicos u otra información adicional si aplicaba. El segundo paso pedía formulario, servicio, cliente y ubicación (opcional). El tercer paso asignaba responsable, fecha, hora y duración.
Ahora. El primer paso es elegir el formulario, que ya puede traer el nombre de la tarea y otros datos preconfigurados, además del espacio para los campos dinámicos o la información adicional que apliquen según cada caso. El segundo paso solo pide revisar las asociaciones (servicio, subproceso, cliente), ya marcadas como obligatorias u opcionales según cada formulario. El tercer paso asigna usuario, fecha y hora, que también pueden llegar pre diligenciados según la configuración.
El subproceso, que antes era obligatorio desde el inicio, ahora se revisa como una asociación más, según lo que defina cada formulario.